Gyo
Lo que comienza como un olor putrefacto en la costa se convierte en una invasión de peces con patas mecánicas que portan una extraña enfermedad. Una obra surrealista donde el cuerpo humano es el combustible de una máquina imparable.
Lo que comienza como un olor putrefacto en la costa se convierte en una invasión de peces con patas mecánicas que portan una extraña enfermedad. Una obra surrealista donde el cuerpo humano es el combustible de una máquina imparable.